Y te soñé, y te pensé, en bibliotecas, en hoteles desvarié.
¡No conocí otra mujer con esa diáfana mirada y esa piel!
Y me escribiste las postales argentinas, y aunque nunca fuiste mía estuve cerca aquella vezy hoy que los huesos crujen por las humedades tu sonrisa inolvidable me hizo tanto, tanto bien
(Estoy un poco loco, excúsame por agobiarte)
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