Es el recuerdo de tu cuerpo desnudo el que no me deja dormir. Las caricias por debajo de las sábanas, el saber que no debería pero igual lo hago.
Es entender que la naturaleza te puede jugar en contra, como el escorpión que navega sobre el sapo. Es darse cuenta que no siempre es bueno que los sueños se hagan realidad.
Es caer en la certeza que una noche de magia puede convertirse en incontables desvelos, que unos besos equivocados pueden marcarte a fuego. Que saber que nunca se va a repetir hace que, indudablemente, desees volver a equivocarte